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TANIA

Tania 17 febrero 2022

Ana Luciano Divis nació en la ciudad española de Toledo el 13 de octubre de 1908, aunque otras fuentes señalan como su año de nacimiento 1893 o 1900. Fue la menor de los cuatro hijos de Amalio Luciano y Carmen Divis; sus otros hermanos fueron Isabel, Carmen y Amalio.​ Su padre, de origen andaluz, era un militar devenido en teniente general que ejercía además como director de la Banda Musical de Toledo.6​ Cuando Ana tenía dos años, la familia se trasladó a Valencia, donde inició sus estudios en canto y castañuelas. Tras la temprana muerte de su padre, comenzó a actuar en teatro y fue así como formó parte de grupos infantiles que ejecutaban versos y zarzuelas en su escuela.5​ Ahí definió su seudónimo —Tania— luego de observar que una de sus compañeras, de origen ruso, se llamaba así. Si bien inicialmente había pensado en llevar su nombre de pila, su hermana Isabel era una cupletista consolidada y le recomendó no utilizarlo. De acuerdo a su testimonio, «era la época de El conde de Luxemburgo, de La viuda alegre, de las grandes operetas. Como mi hermana cantaba muy bien y ya era bastante conocida, le dijo a mi madre: «Mira mamá, me parece que Anita no debiera ponerse Ana Luciano, porque mi nombre es grande y esta chica recién empieza. No sabemos si podrá seguir en el teatro o no… «».

«Entonces yo, muy orgullosa, —tendría 12 o 13 años—, para actuar en el colegio dije: «Ahora sí, también me voy a llamar Tania…». Mucha gente cree que me puse Tania por Anita al revés. No, lo hice por mi amiguita rusa que también bailaba y cantaba.»

En Buenos Aires, se presentó inicialmente en el Teatro Casino como cantante de la orquesta de Roberto Firpo y, en 1927, en el Folies Bergère, donde fue apodada «La gallega de Toledo» y conoció a Enrique Santos Discépolo. En una ocasión fue escuchada por Carlos Gardel, que le bromeó a su amigo José Razzano: «Conmigo, de Toulousse, y una gallega, el tango se para».

Luego de iniciar su vínculo sentimental con Discépolo, Tania fue disputada por las principales emisoras de Argentina y fue así como logró su primer contrato en 1928 por 500 pesos mensuales en Radio Prieto. Ahí, las tareas de trabajo eran arduas ya que debía permanecer largas horas por la noche para grabar algunas pocas canciones. Durante su estadía en esa emisora, conoció a algunas de las figuras más relevantes del ámbito musical como Rosita Quiroga, Azucena Maizani, Libertad Lamarque, Tita Merello y Ada Falcón que,​ junto a Tania, se convirtieron en las primeras cancionistas en introducir la modalidad vocal femenina en el tango, un rubro con prevalencia del género masculino. Paralelamente prosiguió su carrera en Radio París, Belgrano y del Pueblo.​ En 1930, Tania grabó su primer registro discográfico junto a la orquesta de Osvaldo Fresedo con dos temas musicales, «Sentencia» y «A la luz de un candil», que formaban parte de su repertorio en los cabarés. Durante los dos años siguientes, sus discos fueron publicados bajo el sello Columbia para luego reparar en RCA Víctor e incluso, llegó a grabar para el sello Pathé de París luego de que Discépolo formara una orquesta para Radio Municipal, donde Tania fue vocalista en compañía de Lalo Scalise, Héctor Varela y Alejandro Blaso.​ La experiencia de comenzar a grabar fue definida por Tania como «apasionante».​ Según comentó, «la riqueza de lenguaje, la tremenda vitalidad, la sencillez y la verdad con que él [Discépolo] se refería a sus tangos me daban increíbles fuerzas para dar lo mejor de mí al cantarlos».

​ En 1946, acompañó como vocalista a la orquesta de Mariano Mores en Radio El Mundo, donde el día del debut recibió un ramo de orquídeas del presidente Juan Domingo Perón. Al mismo tiempo, efectuó una gira con Discépolo por Cuba, México —donde se presentó en «El Patio», el cabaret más relevante de la Ciudad de México— y otros países de la costa del Pacífico.​ A su regreso, encabezó el ciclo Cómo nacieron mis canciones por Radio Belgrano junto a Discépolo.

El periódico Oiga de México, tras observar que cantaba y actuaba a la vez, señaló que «Tania cuida de las letras de los tangos tanto o más que la música. Un tango con música bonita y letra fea o inexpresiva no es cantado por Tania».​ Intervino en una serie de películas a fines de la década de 1930 y principios de 1940: El pobre Pérez (1937), de Luis César Amadori, Cuatro corazones (1939), de Carlos Schlieper, y Caprichosa y millonaria (1940), con Paulina Singerman. Su labor en este último filme fue calificado por un periodista de Cine Argentino, Julián Centeya, como una «verdadera creación».​ Por otro lado, la revista Sintonía había publicado tras el estreno de El pobre Pérez que su versión de «Desencanto» había sido la mejor escena de la película.​ Su éxito actoral continuó en 1949 con Blum, una obra escrita por Julio Porter representada en el Teatro Presidente Alvear junto a Osvaldo Miranda y Diana Maggi. Blum permaneció en escena hasta 1951, cuando fue trasladada al Teatro Splendid y Discépolo presentó el vals «Con una mentira».​ Sin embargo, su papel preferido ocurrió en Las preciosas ridículas (1967), una adaptación de Moliére llevada a cabo en el Teatro de la Cava y luego en el Teatro Odeón.

 

TANIA EN SUS PROPIAS PALABRAS

«Una noche me escuchó José Razzano. Me preguntó si conocía a Gardel y me contó toda su historia. La verdad es que no conocía a Gardel como no conocía a Roberto Casaux, ni a Armando Discépolo, ni a Alberto Vaccarezza, porque yo era una muchacha recién llegada. Conocía a la gente importante de España, pero no a la de Buenos Aires. Y Razzano me dijo: «Mañana vas a cantar otra vez “Esta noche me emborracho”. Voy a venir con un amigo que es el autor».

 

«Parece ser que Discépolo no era de ir a los cabarets y Razzano lo empujó para que fuera. Enrique, que ya tenía 26 años, nunca había ido a un cabaret. Suena a risa, porque es la edad en que los chicos iban a los cabarets. Pero así era.»

 

«A Discépolo me lo presentó Razzano. Le empezó a decir que yo era una chica que cantaba canciones españolas y que ahora cantaba tangos, que me querían mucho en el cabaret, que me habían prorrogado el contrato… le contó mi historia. Enrique me oyó cantar “Esta noche me emborracho” y al día siguiente me mandó flores.»

 

 

 

TANGOS EN LA VOZ DE TANIA

TORMENTA

CANCION DESESPERADA

DESENCANTO

INFAMIA

DISCEPOLÍN